Un legendario e impresionante olivo es el símbolo más querido y respetado de Vigo. Representa muy bien la tradición, la resistencia y la historia local. Es por ello que este olivo le ha dado a Vigo el sobrenombre de “ciudad olívica”. Los olivos fueron plantados en los atrios de las iglesias y en Vigo en la antigua Colegiata de Santa María había uno milenario, al que calculan 800 años, y cuyo tronco era tan grande que siete zapateros podían trabajar alrededor sin problemas de espacio. El árbol ardió en el peor ataque sufrido, el del corsario Francis Drake que en 1589 arrasa Vigo. Habiendo quedado el templo en muy mal estado, hubo que construir uno nuevo y a partir de 1816 empiezan las obras del actual. Durante las obras hubo que talar el olivo pero cuenta la tradición que el señor Pereyra salvó un esqueje y hoy tenemos el olivo bicentenario en el Paseo de Alfonso XII que, además, es también uno de los mejores y más animados miradores de Vigo con sus terrazas y fantásticas vistas para disfrutar de las puestas de sol sobre las Islas Cíes. ¡Sin duda una de nuestras recomendaciones durante nuestros tours!